Ante el Pontevedra se ha estrellado otra ilusión, una nueva esperanza. Pero el fútbol no se detiene, el tras el primer año en Segunda B después del ascenso, la continuidad en esta anodina categoría sólo debe servir para aprender de lo que no se hizo bien.
¿Qué hace falta?
Primero: cambio de dueño del club. Hay movimientos, y aunque el aficionado desespere, las cosas deben de cocerser a fuego lento. Pero pronto habrá noticias, sobre todo después del jueves 3. Cocina gente conocida de la ciudad que generarán debates encontrados, pero es nuestra única tabla de salvación.
Segundo: una plantilla más compensada. Hacen falta como el comer dos laterales decentes, y no lo que mantuvimos este año. Y un central de garantías, vistos los problemas físicos de Gonzalo. En el centro, un pivote de corte defensivo, para emparejar a Pelayo y alguien que mejore a Rubén García y que empiece a suplir a Curro, que casi renovado no está para muchos trotes. En la ofensiva, falta otro delantero con gol.
Emilio Azurro